FAMILIA Y CONFLICTOS

Seis pasos para resolver conflictos de familia

 

Así como cada familia es un universo, los conflictos son algo innegable dentro de los sistemas familiares.  Si existe un problema psicológico en la relación familiar, no acudimos a la vecina, ni vamos con un ingeniero, así como cualquier avería del auto, no vamos con un psicólogo.

Cierto es que algunas heridas emocionales no las podemos olvidar tan fácilmente, pero sí está al alcance de todo mundo tomar la iniciativa de buscar ayuda profesional, y resulta imprescindible tener la actitud de salir adelante a pesar de los desagradables caminos tortuosos, cuando pareciera un camino sin fin.

 Los seis pasos sugeridos para resolver conflictos familiares:

  • Planteamiento del problema

El tono y las formas de cómo se plantean los problemas, pueden venir de interminables y agotadoras discusiones inútiles. Por ello, hay que entrenarse en la comunicación verbal y no verbal, en saber detectar cuándo ocurren sensaciones intensas en nuestro cuerpo y aprender a detectar las reacciones más sutiles del otro miembro de la familia en conflicto.

  • ¿Qué es lo verdaderamente importante?

Tenemos que aprender a desarrolla la capacidad de dar importancia  a lo que la tiene, lo imprescindible, lo relativo de las cosas. Según vayamos viviendo la experiencia crítica, también tenemos que aprender discernir qué es lo que realmente que importa, y automáticamente lo demás se coloca y lo podremos entender.

  • Distancia precisa

Salir del ojo del huracán, muchas veces puede resultar casi inalcanzable, pero una vez que lo logramos con ayuda profesional, sólo entonces podremos tener incluso un mejor entendimiento, para poder observar a la distancia de la desagradable situación. Es muy común que durante el proceso terapéutico desde la psicoterapia reichiana, logremos entrar en contacto con nuestras sensaciones más profundas y más reales para lograr sentir lo que en realidad necesitamos.

  • En busca de la verdad perdida

Teóricamente todos deberíamos saber que no existe una verdad absoluta. Y profundizando sobre la percepción de la realidad, podremos entender que en nuestro cuerpo también hay información valiosa, lo que nos llevará a entender que lo que yo pienso puede no coincidir con el otro miembro de la familia. En el espacio terapéutico se reforzará la seguridad sobre sí mismo y nos ayude a entender que no todo en la familia es luchar y desconfiar.

  • ¿Conflictos?, sí gracias

Dentro del sistema educativo familiar, hay cuatro actitudes a desarrollar: creatividad, autoestima, autorregulación, asertividad. Estas mismas actitudes nos ayudarán a ver los conflictos como algo necesario, incluso positivo, ya que forma parte de la vida cotidiana familiar. Es muy común caer en los extremos, que por evitar reproducir los patrones familiares de padres y madres, nos volvemos permisivos y sin límites claros, lo que genera angustia, confrontaciones, guerras, divisiones, infantilizar eternamente a los hijos. En el espacio terapéutico se acompaña a focalizar, a sentir y a reconocer al otro con sus diferencias.

  • La vida es movimiento eterno

Los motes, las etiquetas, los señalamientos, los encasillamientos,  las imitaciones malintencionadas, a largo plazo generan un malestar, contracción, angustia o enfermedades.  Muchas veces como padres, nos aferramos al pasado, o a imponer deseos frustrados y expectativas que no fuimos capaces de llevar a cabo, comúnmente las frustraciones profesionales o de viajes, no permitamos que ello condicione la felicidad y libertad emocional de nuestros hijos.

Vivimos en una época de cambios vertiginosos, tanto en las relaciones como en la  tecnología. La clave está en la creatividad de la flexibilidad, que iremos desarrollando o reconstruyendo en el espacio terapéutico. No podemos quedarnos con las etiquetas de las brechas generacionales de pertenencia a la Generación “X”, Baby boomers, Millenials, o Generación “Z”.

2 comentarios sobre “FAMILIA Y CONFLICTOS”

  1. Quería dejar constancia de la utilidad de tu reportage, sobretodo teniendo en cuenta que estamos en una época (como bien dices)… De cambios que facilitan los conflictos entre parejas sobretodo.

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