ABRÁZALOS ESTRECHAMENTE

Abrázalos estrechamente y después déjalos ir…

 

Publicado en Revista NATU No 2, Sevilla, Diciembre 2017 – Febrero 2018

 

Cuando leí por primera vez este título, fue en el viejo librero de mi padre, sin saber si quiera el gran tesoro que significaría en mi incierta vida futura como padre. En mi proceso evolutivo, fui vislumbrando que habría que abrir brechas, para que los caminos de las niñas y niños del futuro, pudieran fluir en valores de su propia naturaleza humana, de amor, respeto, tolerancia y crecer en libertad. Para ello habría que prepararse para poder acompañarlos en su camino, hasta que por sí mismos lo guíen con seguridad, confianza, templanza en todas sus relaciones y respeto a todas las formas de vida, paralelamente agradecer, el regalo de la vida, descubrir cada día el don de ser madres y padres.

El neuropsiquiatra Wilhelm Reich ya en el siglo pasado, fue pionero en proponer medidas preventivas para el acorazamiento del recién nacido, también en dar un seguimiento para prevenir las neurosis y distorsiones de la realidad, con el objetivo de acercarse hacia un carácter autorregulado, más resiliente diríamos en nuestros días.

Criar en el siglo XXI es todo un reto, y así como las antiguas civilizaciones tenían sus propias formas de criar y sus propios modelos educativos, nuestra sociedad actual necesita de personas más cercanas a la naturaleza humana, a la autenticidad de la persona, que se reconozcan y se amen a sí mismas, que nutran con afectividad, con vínculos, con tacto, sin superponerse unos sobre otros, sino a través del reconocimiento mutuo, de acceso al placer y la frustración sin quedarse instaurados en ellas.

En la actualidad existen tantos modelos educativos, casi hechos a la medida, unos más convencionales y otros que optan por un acompañamiento respetuoso y consciente para sus hijas e hijos, donde se tome en cuenta seguir un hilo conductor en el continuum de la vida, desde la concepción, el embarazo, el momento del parto, la lactancia como una relación oral de fuente de placer y no sólo nutritiva, la crianza y durante la infancia los diversos modelos educativos, con los que tenemos más simpatía y a los que podemos acceder.

Para quienes quieren llegar a ser madres y padres, así como para quienes ya lo son, la respuesta a la cuestión de cómo criar en valores más naturales, se basa en la relación entre la madre y el padre, ya que son las figuras de referencia para sus futuras relaciones con el mismo sexo o del sexo opuesto, por lo tanto, el cómo se relacionen entre sí, va a permear sobre el carácter de nuestros hijas e hijos. Es incluso una oportunidad para prevenir la violencia de género, afianzar su autoestima y crear una estabilidad emocional y afectiva.

Todas aquellas personas que acompañan los procesos de la infancia en los ámbitos de salud y educativos, deberán tomar en cuenta la importancia de saber observar sin juicio, de intervenir con ética y profesionalidad, de desarrollar el arte de saber estar para acompañar al ser. Cada reacción es un indicador de la relación que están viviendo con quienes somos sus figuras de referencia, es allí donde se instauran los patrones de conducta.

Para amar, abrazar y dejar ir a nuestras hijas e hijos de la vida, ávidos de explorar, curiosear, amar la vida en su plenitud, para que creen sus propios caminos como los cauces de los ríos que siempre regresan a la mar, es fundamental reconocer la mochila de cosas pendientes que llevamos los adultos, y que esa mochila no sea su herencia.

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