CUERPO Y EMOCIONES II

La sabiduría del cuerpo y la magia de las emociones.

(Segunda parte)

 

Publicado en Revista “El despertador” No. 2, Sevilla, Mayo 2009

 

En el anterior número de “El despertador” iniciamos con una breve descripción de la importancia de escuchar lo que sabiamente nos trasmite nuestro cuerpo y cómo afectan las emociones recíprocamente sobre el estado de ánimo, autoestima y nuestra conducta. Ahora propongo profundizar un poco recomendando ejercicios básicos, para que nuestros lectores vayan haciendo una autoevaluación de las reacciones de su cuerpo y las emociones que surgen cuando ponemos atención a nuestro cuerpo durante unas semanas. Yo como psicoterapeuta analista reichiano, trabajo con el cuerpo que habla, el cuerpo que siente, el cuerpo que goza, de la organización del yo corporal, de lo consciente y lo inconsciente del cuerpo, y cómo esto mismo nos ayuda a comprender nuestro carácter que se manifiesta seguramente a través de la forma y expresiones corporales. Ésta es la manera de que por medio de las manifestaciones expresadas, el mismo cuerpo nos hable de su geografía y su propia historia. Ya en el artículo anterior habíamos hablado del primer segmento: el ocular, ahora retomando el hilo, continuaremos con las descripciones que nos pueden dar pistas sobre nuestra personalidad a través de lo que comunicamos y lo que los demás perciben a través de nuestro cuerpo y los segmentos emocionales.

El segundo segmento es el oral, hay que observar qué es lo que pasa a nivel de nuestra boca. Aquí recomendaremos a nuestros lectores que pongan atención en el ¿cómo hablamos?, ¿qué tono solemos usar?, ¿cómo es nuestra respiración cuando nos referimos a algo o alguien que nos perturba que nos hace contraernos?, ¿nos permitimos expresar sonidos suaves o fuertes? A nivel emocional es importante ver cómo nos sentimos cuando nos tenemos que quedar callados ante lo cual puede tener como resultado puede haber conmoción, disgusto, necesidad de separación o evadirse, depresión, resentimiento, rabia inhibida.

En el tercer segmento encontramos el bloqueo cervical. Se recomienda poner atención en ver qué pasa en la musculatura profunda del cuello. Escuchar cómo son los sonidos que emitimos en la garganta (agudos, graves, roncos, o con ligeras molestias al trabar) y sus movimientos más sutiles. Basta con pedir que se imite la actitud de contener la ira o el llanto para comprender la función emocional del acorazamiento del cuello. Los movimientos de la nuez de cuello, muestran claramente cómo solemos tragar “literalmente” un impulso de rabia o de llanto. Los sentimientos que pueden surgir a nivel de la emoción suelen ser de abandono, sensación de vivir en un desierto emocional. Si logramos transformar esas emociones nos veremos capaces de sentir simpatía, ganas de experimentar cosas nuevas, interés en otras formas de percibir la vida, etc.

En el cuarto segmento, el torácico, nos fijamos cuando tenemos la sensación de cargar un bulto sobre los hombros y la parte alta del tórax. El acorazamiento torácico se expresa en una actitud crónica de inspiración, respiración superficial e inmovilidad de la caja torácica. Vale la pena preguntarnos sobre las emociones encontradas en esta parte del cuerpo que cubre al corazón, por lo tanto, nos remite a las emociones más profundas y más sensibles, que van desde el amor, nostalgia, ira, odio, tristeza, soledad, felicidad, incertidumbre, ambivalencia o angustia. La expresión de la coraza torácica es esencialmente de autocontrol y contención. ¿Qué tanta carga emocional podemos aguantar sobre nuestros hombros y pecho?

El quinto segmento o diafragmático, incluye el músculo del diafragma o plexo solar, estómago, páncreas e hígado. Se puede encontrar que, cuando se mantiene limitada la respiración y se sostiene demasiado es un indicador de que se está bloqueando en el plexo solar, en este caso hay que observar cómo está ocurriendo la liberación de energía, pues si está bloqueado el diafragma, generalmente impide el flujo de las sensaciones y corrientes de energía naturales. El organismo acorazado en este segmento tiene un choque emocional indefinido entre el placer y angustia. Pregúntese: ¿Mantengo limitada la respiración? ¿La sostengo demasiado?

En el sexto segmento, el abdominal. Se observa a los músculos laterales que van desde las costillas inferiores hasta el margen superior de la pelvis, incluyendo la espalda. Este segmento influye mucho sobre la autoimagen (inconsciente) del cuerpo, si no hay una adecuada autopercepción, entonces ocurren los trastornos alimenticios: bulimia y anorexia debido a una autoimagen distorsionada, lo que desencadena una baja autoestima. Emocionalmente nos encontramos con sensaciones de agitación, desesperación o dolor. La disolución emocional del sexto segmento suele ser complicada, debido a que el abdomen abarca una parte considerable del cuerpo y órganos internos, además de la espalda, en donde suelen concentrarse la mayor parte de las tensiones y cargas emocionales, por ello invito a que nos cuestionamos sobre las colitis, nefritis, lumbalgia, cólicos, etc., que no son espontáneos o al azar.

En cuanto al último segmento definido por W. Reich como segmento pélvico, incluye todo lo relacionado con las funciones sexuales y genitales, incluso desde las primeras sensaciones en donde se pudieron plasmar una serie de emociones encontradas o reprimidas en la primera infancia. Muchas veces se puede encontrar que los músculos de esta parte del cuerpo están contraídos y carecen de expresión, esta falta de expresión es la expresión emocional de la sexualidad inhibida, y se suele decir que la pelvis está “muerta”. Si ponemos atención a esta parte del cuerpo, nos daremos cuenta de que podremos encontrarnos con la necesidad de cubrir sensaciones placenteras, de sensualidad y sobre todo de afectividad. Entonces demandamos más caricias por parte de nuestra pareja, más arrumacos, más cariños, en definitiva más amor y apego. Si ante la frustración de la demanda este segmento se queda bloqueado, como en todo dominio de lo viviente, también en la pelvis el placer inhibido se convierte en rabia y la rabia inhibida en espasmos musculares. Sucede que las sensaciones de placer se convierten inevitablemente en impulsos de cólera, pues la coraza no permite el desarrollo de movimientos involuntarios, de convulsiones, en este segmento.

Como hemos podido ver a lo largo de estos dos artículos, cada segmento se comprende como una parte holística donde los dos ejes de la sabiduría del cuerpo y la magia de las emociones se entrelazan en una realidad energética, corporal y mental en cada ser humano, lo que nos permite re-conocernos y autoevaluación para lograr una re-evolución de crecimiento y excelencia personal.

La psicoterapia reichiana ofrece resolución de conflictos con un trabajo profundo o breve ante conflictos emocionales, en cada uno de estos niveles psico-somáticos, por medio de intervenciones corporales que provocan reacciones psico-emocionales y bio-energéticas capaces de producir una reestructuración, favoreciendo una sana psico-afectividad, elevando la autoestima, mejorando la calidad de vida que ha sido limitada o irrumpida incluso desde antes del nacimiento.

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